Cosas que desconocías sobre Ada Lovelace

Ada Lovelace tiene todos los componentes para ser una protagonista de novela romántica. Ella es uno de esos personajes olvidados de la historia, que vivió en un mundo de hombres y fue una mujer fuerte que consiguió tener su propia voz. A la que hoy se conoce como «la primera programadora», tuvo una vida muy interesante que bien se podría plasmar en un libro. Hoy os quiero hablar de esta mujer que destacó por su ingenio y por su forma de ver la vida.

Los primeros años de Ada Lovelace

La primera página de un libro es definitiva para que te guste o lo descartes para siempre. Bien, pues la historia de Ada no puede comenzar mejor: es la única hija legítima de lord Byron, el conocido poeta del romanticismo. Y, como tiene una relación amorosa trágica con su madre, Anna Isabella Noel, eso va a marcar parte de su vida.

Su padre las abandonó a ella y a su madre cuando esta tenía cuatro años y, a causa de esto, no tuvo la típica educación de una chica de principios del siglo XIX en Inglaterra. Ella destacaba en muchas ramas, como las matemáticas o la música, dos ámbitos que su madre, lejos del estándar habitual, animaba. En cambio, todo lo que tenía que ver con la poesía o la escritura, intentaba destruirlo por el recuerdo de su padre. Anna creyó que alentando la parte más racional de Ada conseguiría eliminar todo lo que hubiera en ella de lord Byron.

Ada-joven

Su tormentosa vida amorosa

Ada siempre tuvo facilidad por las matemáticas, y estas marcaron su vida, sobre todo tras su primer encuentro con Charles Babbage que la apodó «la encantadora de números». Pero con diecinueve años, se casó con William King, barón de King, un hombre que parce que nunca entendió su pasión por las ciencias, que más tarde se convertiría en el conde Lovelace y de ahí viene el nombre por el que la conocemos en la actualidad.

Con su marido tuvo tres hijos, el primero se llamó Byron, en honor a su padre, al que no conoció nunca, pero al que tenía en gran estima, pese a los intentos de su madre por que lo odiara.

Su matrimonio no tuvo que ser feliz, ya que se sabe que ella tuvo varias aventuras amorosas fuera de él. Además de esconderle a su marido parte de su vida, como la sociedad que fundó con otros científicos para encontrar un algoritmo que ganara en los juegos de azar. Con este experimento, perdió miles de libras y uno de sus compañeros la chantajeó con contárselo a King. Cosa que al final tuvo que hacer ella.

Parece ser que su relación romántica más importante fue con John Crosse, hijo de Andrew Crosse. De la que poco se sabe, ya que lo único que podría haber dado luz a la relación serían sus cartas, que se destruyeron a la muerte de Ada.

El gran logro de Ada

Uno de los primeros ordenadores conocidos fue la máquina de Charles Babbage, y gracias a las notas de Ada, se pudo desarrollar la idea. Lo cierto es que esta información se ha desconocido durante muchos años, ya que ella misma no firmaba con su nombre, por miedo al escándalo público, y el propio Babbage tampoco le dio el lugar que correspondía en su estudio, quizá por la misma razón.

Sin embargo, su aportación sí que se reconoce hoy en día y existe hasta un lenguaje de programación llamado Ada en su honor, además de un premio que lleva su nombre para mujeres informáticas.

El trágico final de «la encantadora de números»

Aunque la novela romántica se caracteriza, entre otras cosas, por un final feliz, el de Ada no lo fue en absoluto. Sin reconocimiento por su trabajo y enferma de un cáncer de útero que se complicó por la medicina de la época, murió con la única compañía que su madre.

En su lecho de muerte le hizo una revelación a su marido tan importante, que este no volvió a verla nunca más. Y, por su estado, no consistió en ver a John. A la par de que se encontraba tan débil que su madre gobernó sus últimos momentos de vida haciendo que abrazara la religión.

Y, seguramente en contra de todo lo que intentó lady Byron, su padre, el poeta del romanticismo, marcó su vida hasta el final, ya que pidió ser enterrada junto a él.

Ada Lovelace bien podría haber sido una de mis protagonistas femeninas favoritas de novela romántica. Se saltó las normas de la época para poder dedicarse a su pasión: las matemáticas  y, aunque en su momento firmó con sus iniciales por el qué dirán, hoy en día se le da un reconocimiento a su trabajo. En el ámbito amoroso, como tantas de nuestras heroínas favoritas, se casó joven con un hombre que no la entendía y se merecía un final mucho más feliz que el que tuvo. Pero claro, en ficción las cosas son más sencillas que en el mundo real.

¿Qué os parece la historia de Ada? ¿Qué otra mujer se merece un libro de novela romántica que divulgue su vida? Me encantaría saber vuestra opinión.

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