La temporada en la novela romántica II

La semana pasada os hablaba de La temporada en la novela romántica y hoy os traigo la segunda parte. ¡Cómo pasa el tiempo! Solo quedan dos semanas para que podáis leer De Bombay a ti, y este es uno de los últimos artículos que os prometí. 
novela romantica historica

¿Qué podía costar una temporada?

Si algo nos puede llamar la atención de aquella época, es el dinero que se podían gastar durante esos meses en Londres, que era el equivalente a una verdadera fortuna. De hecho, las damas solían estrenar guardarropa, y una media de cuánto podría costar los vestidos, con sus accesorios y demás fruslerías, era de unas 20.000 libras de la época. A lo que había que sumarle eventos, mantener a la casa, los criados y cualquier contingencia. Es decir, una barbaridad.
 damas victorianas

¿Qué se hacía durante la temporada?

La semana pasada ya os conté que durante la temporada se formaba una especie de mercado matrimonial de la aristocracia. Pero ¿qué hacían durante esos meses en su día a día? Os lo cuento:
dama victoriana
 

Posible horario de una dama durante la temporada:

  • Mañana: paseo por Hyde Park, desayuno con la familia y, en algunas ocasiones, con invitados. Después, diversas actividades como ir de compras u ocuparse de tareas de la casa. También era común pasear por Hyde Park desde la diez hasta las dos para ver y ser vistas.
  • Tarde: diversas actividades, tales como algún tipo de juego al aire libre, charlas, recepciones, veladas musicales, picnics… A las cinco se tomaba el té, bien de forma privada con la familia o como una reunión de amistades.
  • Noche: cena a las siete de la tarde. Y, a partir de las ocho, se acudía a la ópera, al teatro o a alguna fiesta privada que se podía extender perfectamente hasta las tres de la madrugada.

Por lo que al final, acababan agotadas y con ganas de volver al campo a descansar. Las mujeres entendían la temporada de una forma muy distinta a los hombres que, aunque podían compartir horario, no era tan exhaustivo. Algunos de ellos acudían a las sesiones parlamentarias y, la mayoría, a actos en su club de caballeros mucho más relajados.

De hecho, las normas sociales victorianas fueron endureciéndose con el paso del tiempo, y la sociedad se volvió cada vez más restrictiva en lo concerniente a las buenas costumbres. Por lo que vivir (o sobrevivir a) una buena temporada, podría ser algo agobiante. Sobre todo, si  la dama en cuestión se encontraba en el linde entre la soltería y la solteronía, algo que no se perdonaba con facilidad.

Pasar una temporada

En definitiva, pasar una buena temporada era algo reservado a unos pocos, que podían permitírselo. Y, aunque la excusa para acudir a Londres eran las sesiones parlamentarias, en realidad era un momento de expansión para los victorianos, donde pasaban su tiempo haciendo del ocio una obligación. Y si de paso acaban con un buen matrimonio, mejor que mejor. 

¿Qué te parece? ¿Te hubiese gustado pasar una temporada en Londres? He leído los comentarios de algunas de las damas de finales del siglo XIX y principios del XX que opinaban que era de lo peor que habían pasado, pues para ellas resultó  ser un verdadero agobio. Sin embargo, yo creo que era una experiencia única que bien valía unos pocos, o muchos, desvelos. 

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