Novela romántica histórica

Siete curiosidades de la reina Victoria

La reina Victoria dio nombre a toda una era de la historia inglesa y, entre otras cosas, también a un lago y a unas cataratas en África y a un estado en Australia. Por lo que su reinado fue un periodo muy próspero. Hoy, siguiendo la estela de artículos que os prometí cuando anuncié que De Bombay a ti ya es una realidad, voy a seguir con la época histórica contándoos curiosidades de la mismísima soberana.
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Como ya dije anteriormente, todas estas cuestiones de estos artículos históricos, las comento sin ser historiadora. Solo en tanto a tratados que he leído y a la documentación que he podido atesorar de este periodo que me fascina.

               1. El curioso nombre de Victoria

Aunque ahora nos parezca un nombre habitual, a las altas esferas del siglo XIX no les gustaba nada, lo veían poco británico. Además, la soberana tenía dos nombres, y ninguno de ellos era de su grado: Alexandrina, en honor a su abuelo el zar Alejandro II, razón por la que de pequeña la llamaban Drina, y Victoria, de origen francés.

De este modo, los detractores le propusieron que, para el día de su coronación, adoptara un nombre más inglés como Elizabeth o Charlotte. De haber hecho caso a esas personas, hubiese ostentado el título de Isabel II, relegando a la actual reina a ser la tercera.

               2. La ascensión al trono

La llegada de Victoria al trono fue muy celebrada. La monarquía en el país estaba pasando un mal momento, y ella fue tildada como «La esperanza de la nación». Había tenido una infancia muy controlada por su madre, pero cuando fue coronada, sorprendió a sus contemporáneos al desvincularse de ella y tomar sus propias decisiones. Llegaron a decir que parecía que había estado ostentando el poder seis años y no seis días. Le gustaba gobernar y estaba preparada para hacerlo, pese a su corta edad. 

               3. Mujer y muy joven

La reina Victoria fue coronada con tan solo 18 años. No había gobernado un rey tan joven en el país desde Eduardo VI, en 1553, y no había una mujer en el trono desde la reina Ana I, en 1714.
 

               4. Un matrimonio por amor

Una vez nombrada reina, Victoria debía casarse y tener un heredero. Pero ella no quería apresurarse, al haber pasado su niñez dominada por su madre, quería disfrutar de su libertad y dejó bien claro que solo se casaría por amor. Lo que parecía todo un fastidio para sus consejeros.

Además, como ella tenía de referencia la fuerza de la reina Isabel, que no se había casado, no veía como un problema el retrasar el enlace, o incluso no tenerlo. 

La opción más clara al matrimonio era su primo Alberto, al que ya había visto cuando tenía diecisiete años y al que había recomendado su tío Leopoldo. Y, en contra de la norma establecida, ella le pidió matrimonio a él. Para algo era la soberana.

               5. Publicó dos libros

Durante uno de sus viajes por sus territorios, se enamoró de las Highlands escocesas. Por lo que, entre 1853 y 1855, construyeron una casa de campo para ellos (casa de campo o castillo). Fue por ese tiempo pasado de vacaciones, que escribió Leaves from the Journal of Our Life in the Highlands, algo muy poco corriente para una reina. Envió una copia de este primer libro a Dickens con la siguiente dedicatoria: «De la más humilde de las escritoras a uno de los más grandes». Tiempo después publicaría una segunda parte titulada More Leaves from the Journal of Our Life in the Highlands.

               6. Parto sin dolor

En su octavo parto, la reina accedió a usar cloroformo para paliar el dolor. Fue un gran paso en la época, pues había detractores que pensaban que intentar tener un parto sin dolor equivalía a ir en contra de la voluntad divina. Victoria los ignoró, y las mujeres de su época se lo agradecieron, pues uno de sus grandes regalos para ellas fue negarse a creer que el dolor durante el nacimiento era algo impuesto por Dios.

               7. La enfermedad que acabó con el republicanismo

Hoy en día pensamos en los ingleses como un pueblo puramente monárquico, y en la época victoriana más aún. Si la reina le dio nombre a una era… sería querida. Pues durante años no fue así.

Con la muerte de Alberto, Victoria tuvo una crisis nerviosa tan grande que la creyeron loca en aquel momento. Su actitud ante la vida cambió y, durante un tiempo, incluso mandó lavar las ropas y dejarlas preparadas para que se las pusiera su fallecido esposo. Decidió acudir a pocos actos públicos, no recibir a dignatarios extranjeros y recluirse.

De tal modo que su popularidad bajó tanto que se comenzó a cuestionar la figura de una reina inexistente. Pero todo cambió pasados diez años de la muerte del consorte. Cuando Victoria cayó enferma y el príncipe de Gales contrajo el tifus. En ese momento de crisis monárquica, el pueblo se olvidó del republicanismo y, cuando superaron sendas enfermedades, decidió apoyar a la monarquía. Poco después, la soberana salió de su letargo autoimpuesto y comenzó la época dorada de su reinado.
 
Estas han sido las siete curiosidades que más han llamado mi atención en torno a la figura de Victoria. ¿Os gusta la época victoriana? A mí me encanta y leer libros de la época, mucho más. ¿Conocéis otras curiosidades que deberían haber estado en este listado? Estaré encantada de leerlas. 

 

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